Las lagunas de Cañada del Hoyo se encuentran en la provincia de Cuenca, en la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha. Constan de siete lagunas diferentes divididas en dos grupos: lagunas del grupo superior y lagunas del grupo inferior.
Destacan por su enclave único, en la serranía de Cuenca y a 40 Km de la ciudad encantada. Fueron declaradas Monumento Natural por la Junta de Castilla La Mancha en el año 2007.
- Laguna de la Gitana: también es conocida como laguna de la Cruz. Esta laguna es peculiar ya que las aguas de sus profundidades nunca se mezclan con las superficiales, por ello, es una de las pocas de España con esta característica. Además, durante una semana al año, en la época estival, pierde su color apareciendo un color blanquecino lechoso debido a la precipitación de carbonato cálcico.
- Laguna del Tejo: es la más grande y profunda de todas, con un diámetro de 150 metros y una profundidad de 30 metros aproximadamente. Su nombre es debido a la aparición de una gran cantidad de tejos, entre otras especies vegetales. Posee unas aguas extremadamente transparentes.
- Lagunillo del Tejo: debido a su poca profundidad, entre 5 y 8 metros, es común la proliferación de diferentes especies vegetales. Es especialmente particular el color de sus aguas, de color oscuro.
- Laguna Parra: tiene 13 metros de profundidad y destaca por la transparencia de sus aguas. En la época de verano suele estratificarse debido a la existencia de 3 fallas en su interior.
- Laguna Cardenillas: es de tonalidad azulado, lo que le da un aspecto especial, sobre todo para la época estival y de ocio.
- Lagunillo de las Tortugas: es una laguna, como su propio nombre indica, que está repleta de reptiles y tortugas, ya que son unas aguas cargadas de alimento.
- Laguna Llana: posee una profundidad de 6 metros como máximo, con aguas de color verdoso y ricas en algas. Destaca porque su fondo es menos prominente que las demás.
Algo característico de este conjunto, es que cada laguna tiene un color característico y diferente, y eso es debido a la presencia de microorganismos, la incidencia de la luz o la época del año.



















